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JUEGO DE OBSERVACIÓN: SOPA DE LETRAS CON NOMBRES PRÓCERES ARGENTINOS

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JUEGO SOPA DE LETRAS

 

 

 

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ARGENTINA RECUPERA LA DEMOCRACIA
RAÚL ALFONSÍN ASUME COMO PRESIDENTE ELECTO DE ARGENTINA:

En coincidencia con el Día Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1983, Raúl Alfonsín asumió la Presidencia. En su primer elenco ministerial se destacaban las figuras de Antonio Tróccoli en Interior, Dante Caputo en Relaciones Exteriores, Bernardo Grinspun en Economía y Raúl Borras en Defensa. En esas cuatro carteras se concentraban las prioridades más urgentes: restablecer las instituciones políticas, reinsertar diplomáticamente a la Argentina, hacer frente a la grave situación económica y replantear el papel de las Fuerzas Armadas. Alfonsín era consciente de que encabezaba un gobierno cuyas tareas serían esencialmente de transición, e intentó llevarlo adelante de una manera ordenada, impidiendo una "vuelta atrás".

En el campo internacional, el gobierno se propuso superar la situación de "paria" que afectaba a la Argentina luego de la dictadura y el conflicto bélico del Atlántico Sur. Su prioridad fue recuperar la presencia en los foros latinoamericanos. La aceptación del laudo papal en el conflicto del Beagle -apoyada plebiscitariamente por la ciudadanía-, el ingreso al Consenso de Cartagena y las negociaciones con el Brasil y el Uruguay, antecedentes del Mercado Común del Cono Sur (Mercosur), se inscriben en esa orientación. También restableció buenas relaciones con los países europeos, en particular con Italia, Francia y España.

El tema más espinoso fue el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura. Alfonsín intentó solucionarlo sin afectar a las Fuerzas Armadas como institución. El informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, publicado bajo el título Nunca más, y el juicio a los miembros de las juntas militares demostraron que el llamado "Proceso de Reorganización Nacional" había aplicado un plan sistemático de carácter genocida. Cinco de los nueve altos ex jefes militares fueron condenados, pero las presiones castrenses y el afán de "reconciliar a la sociedad" llevaron a la sanción de las leyes llamadas de "Punto Final", de 1985, y de "Obediencia Debida", de 1987, que clausuraron las acciones penales, salvo en los casos de sustracción y cambio de identidad de menores.

Esta política produjo fuertes críticas de los organismos de derechos humanos -especialmente de las Madres de Plaza de Mayo-, y no alcanzó a descomprimir la fuerte oposición de los militares. En abril de 1987, encabezados por el entonces teniente coronel Aldo Rico, un grupo de oficiales se alzó en Campo de Mayo, en la primera de las rebeliones "carapintadas". Una multitud se movilizó durante Semana Santa para defender la democracia. El Domingo de Pascua, ante una Plaza de Mayo colmada, el Presidente anunció, tras conversar con los sublevados y hacerles deponer su actitud: "La casa está en orden". No obstante, a comienzos y fines de 1988, dos nuevas asonadas, en Monte Caseros y Villa Martelli, mostraron que la recomposición del Ejército no estaba completada.

Fuente Consultada: El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX   Deleis -Titto- Arguindeguy

 


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